Playa de Guayedra

 Guayedra, esa maravillosa playa donde finaliza el verde barranco del mismo nombre. Vale la pena acercarse caminando o en coche y pasar un día en una de las playas salvajes más bonitas de esta isla, siempre vigilados, eso sí, por el fantástico Roque Faneque, uno de los acantilados más altos del mundo, y por el parque del Tamadaba. Si no conectas contigo aquí, es difícil que encuentres otro lugar más maravilloso.

La playa de Guayedra es una playa nudista y es una de las más salvajes y más bonitas de Gran Canaria. Esta muy cerca del pueblo de Agaete y de hecho se ve el Puerto de las Nieves a lo lejos...

 Guayedra, esa maravillosa playa donde finaliza el verde barranco del mismo nombre. Vale la pena acercarse caminando o en coche y pasar un día en una de las playas salvajes más bonitas de esta isla, siempre vigilados, eso sí, por el fantástico Roque Faneque, uno de los acantilados más altos del mundo, y por el parque del Tamadaba. Si no conectas contigo aquí, es difícil que encuentres otro lugar más maravilloso.

La playa de Guayedra es una playa nudista y es una de las más salvajes y más bonitas de Gran Canaria. Esta muy cerca del pueblo de Agaete y de hecho se ve el Puerto de las Nieves a lo lejos. El enclave no puede ser más mágico, pues está rodeada de palmeras y otra vegetación, de rocas volcánicas, de acantilados espectaculares y siempre el Teide de frente. Las puestas de sol en esta playa son inolvidables y nunca un atardecer es igual al otro.

La verdadera playa de Guayedra es la que se encuentra pasado el palmeral del barranco de Guayedra, puesto que si se llega en coche, el camino te deja en lo que muchos confunden ya como la playa de Guayedra y aunque también se puede disfrutar de ese enclave, no hay arena en esa playa y el acceso al agua es complicado. Se debe continuar el camino hasta pasar el palmeral y entonces se accede a la playa de Guayedra, con arena casi todo el año, a excepción de los momentos de marea alta y algún otro momento que depende de las fases lunares. Una vez allí se encuentran algunas pequeñas fortificaciones construidas con piedras volcánicas para proteger del viento y tener algo de intimidad.

Es necesario tener mucho cuidado. Al ser una playa salvaje, no hay vigilancia y solamente hay un par de salvavidas. Las mareas y las corrientes en esta playa no deben tomarse a broma. Se trata del Océano Atlántico, por lo que mejor no adentrarse demasiado en el mar y es mejor controlar cuando empieza a subir la marea. No se trata de tener miedo sino respeto… Hay días cuando el mar está realmente tranquilo y sin oleaje en los que Guayedra regala auténticos baños relajantes y paradisíacos.

Guayedra es el auténtico nombre aborigen que no solo abarca la playa sino el territorio comprendido entre el Lomo del Manco y el Lomo del Faneque. Tras la conquista de la isla, los colonizadores le cedieron este territorio a Fernando de Guanarteme (rebautizado tras ser apresado y quien fue el dirigente máximo o “Guanarteme” del poblado aborigen de Galdar antes de la conquista). Fernando de Guanarteme pidió a la Corona Castellana le cedieran el territorio de Guayedra para poder vivir con los pocos supervivientes aborígenes que sobrevivieron a la conquista a cambio de conseguir la rendición del resistencia indígena. En ocho años la población en Guayedra pasó de 80 a 150 habitantes y por miedo a que la población canaria se levantara contra la Corona los castellanos decidieron acabar con este reducto indígena.

A Guayedra se puede llegar a pie (1 horas aproximadamente) o en coche (15 minutos en coche y 15 caminando).

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